Bobby Jones, el triunfo del amor

Son muchos los golfistas amateurs que tienen que hacer verdaderas piruetas y pactos con sus "respectivas" para poder disfrutar de su juego favorito: el golf. Ésto les lleva a muchos quebraderos de cabeza y broncas con su "parienta" que muchas veces preceden a divorcios o rupturas. No nos extraña a los que jugamos debido al enganche al que estamos sometidos por el dichoso palito, la dichosa bolita y nuestro imperioso afán de meterla , quizás, en el hoyo equivocado.
Son muchas las viudas del golf que se quejan incansablemente del maldito jueguecito de su marido, al que ellas creen una solemne estupidez hasta tal punto que piensan que se han casado con un niño que sigue enfrascado en los tebeos de Roberto Alcázar y Pedrín y el Capitán Trueno y que no se toma en serio el matrimonio. En repetidas ocasiones les asustan de manera temible y consiguen de esta forma que al menos por unas semanas (1 o 2 a lo sumo) les presten sus maridos la atención que ellas (las muy sufridas) se lo merecen.
Al final se vuelve a la rutina y la única excusa de ellos es que ...¡tengo que bajar hándicap!
Con el paso de los años y, al llegar a Senior, el golf ya se ve de otra forma. El trabajo pasa a ser la partida diaria de por la mañana, tomar el blanquito (todo esto mientras la mujer hace las compras) y llenar el resto del día en familia, al calor del hogar. Es la época más feliz para ellas. Sienten que tienen su marido para ellas solas y que éste está dispuesto para todo lo que quieran hacer... Ellos, también felices y tranquilos, quieren más que nunca a su esposa, ya que se sienten realizados, aunque.... también se preguntan:
- ¿Y si no me hubiera casado? Sería un hándicap bajo
- La semana que viene hará malo. ¿Que demonios hago yo en casa?
- Daría millones por tener la misma distancia con el drive que hace veinte años ...
- ¿Que he ganado realmente en el golf? ¡Ah, si! El forrabolas y un putting-green ...
Sueños golfísticos que no se cumplieron en la juventud y que no se cumplirán a partir de los 55.
Pero hubo un golfista que sí los consiguió. Bobby Jones se retiró del golf para vivir una vida tranquila con su familia con ... ¡28 años! al conseguir el Grand Slam (el único que lo tiene) siempre como jugador amateur. Nunca vió el golf como una forma de ganarse la vida, sino como un camino para superarse a sí mismo. Cuando consiguió su sueño, cambió sus metas a otras más importantes. En 40 años nunca volvió a jugar golf de alta competición, retirándose en lo mejor de su juego siendo el mejor del mundo. ¿Hubiera ganado más Majors? Quién sabe. Yo creo que no.
Consiguió sus sueños en los campos de golf.
Afortunadamente no abandonó completamente este maravilloso juego y nos deleitó con la creación del Augusta National, una obra de arte esplendorosa que llevará su sello por los siglos de los siglos...

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